viernes, 16 de julio de 2010

El lenguaje en el fútbol

Actualmente, el fútbol es uno de los deportes con más seguidores en todo el mundo, motivo por el cual este hermoso deporte genera un lenguaje propio, en el que solo se interiorizan con el mismo las personas que realizan este deporte, o aquellas que lo siguen constantemente. Actualmente, la “cultura futbolística” cuenta con más de treinta palabras con significado e interpretación propia.


Problema actual o enriquecimiento del lenguaje, esa es la duda que recorre a todos los lingüistas y semiólogos al hablar del lenguaje en el fútbol. Lo que sucede, es que existen varias palabras que se le dan un distinto significado en el ámbito del fútbol, y esas mismas palabras luego son abordadas por los fanáticos del fútbol en la vida cotidiana, sin sacarla de su contexto inicial, el fútbol.


Obviamente, las personas que no se sientan identificadas con este deporte, desconocerán por completo el significado que se les da futbolísticamente. Generalmente son mujeres las que se desentienden de estas palabras, aunque vale aclarar que el número de seguidoras ha aumentado constantemente en los últimos diez años. Aquí es donde se genera la pregunta de problema actual o enriquecimiento del lenguaje, ya que esas personas que no siguen o no conocen prácticamente nada de fútbol se sienten aisladas, en total desentendimiento de ese “lenguaje” que cuenta con la mayoría de palabras dentro del idioma que conoce la persona. Pero también se genera un enriquecimiento del lenguaje, ya que varias veces estas palabras se usan en la vida cotidiana, un ejemplo actual se da cuando a una persona le sale algo bien, o le sucede algo bueno, muchas personas responden a eso con la palabra futbolística “que golazo”, haciendo referencia a algo bueno.


Otro hecho a destacar, es que varias personas que no conocen absolutamente nada del fútbol, ni tampoco saben cosas básicas del deporte, conocen muchas de las palabras que hacen referencia a este deporte, por vivir dentro de un ceno familiar futbolero, o mismo por tener amigos fanáticos, o también por verlo en distintos medios de comunicación.


Como dice Jorge Luis Borges, en el libro El lenguaje de Buenos Aires, “No hemos variado el sentido intrínseco de las palabras, pero sí su connotación1 . Lo que se trata de explicar aquí es que hay palabras que se usan en el ámbito del fútbol, pero que no pierden su significado principal y son usadas exclusivamente en la cultura futbolística, lo que sucede es que en el fútbol se le dará una connotación distinta a la idea principal de esa palabra. Hay varios ejemplos, uno de ellos es la palabra bicicleta, que en la Real Academia Española aparece definida como “Vehículo de dos ruedas de igual tamaño cuyos pedales transmiten el movimiento a la rueda trasera por medio de dos piñones y una cadena”, y en lo que respecta al ámbito futbolístico, se considera bicicleta a un movimiento rápido de piernas alrededor de la pelota. Como este, hay varios ejemplos, la palabra crac, según la Real Academia Española se usa “para imitar el sonido de algo que se quiebra”, en cambio un crac en el fútbol es una persona que juegue excepcionalmente bien este deporte. Además de estas palabras, hay términos que aparecen en este “sub-lenguaje” y no en la lengua madre, por ejemplo al nombrar a un jugador que realiza un juego individual y no participa del juego colectivo decimos “que morfón”, termino que no aparece en la Real Academia Española, pero que sin embargo es conocido por la mayoría de la sociedad argentina.


Aparece, en lo que mencionamos anteriormente, una de las tantas ideas de Ferdinand de Saussure, al decir que el signo lingüístico es mutable e inmutable. Es mutable ya que cambia porque es hijo de la sociedad, de un contexto, que puede cambiar. Es inmutable porque el hablante por si mismo no puede cambiar el código. El cambio de código se da por el tiempo y por una masa hablante. Es lo que sucede aquí, el fútbol es un deporte que se ha desarrollado a lo largo de mas de cien años, y se sigue desarrollando en la actualidad, y toma signos lingüísticos de la sociedad, y los modifica, generándose una masa hablante, que es la masa que sigue este deporte, que implementará esta palabra con su nuevo significado.


A esto hace mención José Edmundo Clemente, en el libro que ya mencionamos, El lenguaje de Buenos Aires, cuando afirma “Toda palabra signa(designa, muestra) algo determinado; ésta es su función especifica.[...] Las palabras tienen un impulso, un sentido, que muchas veces concluye por alterar la signación primaria2. Lo que sucede aquí es que esas palabras tienen un significado que pueden llevar a que se le de un doble sentido, por ejemplo el termino gol, según la Real Academia española significa la “entrada del balón en la portería”, hecho ampliamente gratificante para quien anota

un gol, motivo por el cual, hay veces que personas usan el termino “gol” para definir, como mencionamos anteriormente, un grato acontecimiento.


Al desarrollar este tema, vale aclarar que aparece fuertemente el aspecto sintáctico que desarrolla Morris, es decir que cada signo vale de acuerdo al contexto en el que esté. No es lo mismo señalar a un fallecido en un funeral y exclamar “que muerto”, que hacerlo hacia un jugador de pocas condiciones en un partido de fútbol. Lógicamente, debido al contexto, la palabra muerto tendrá distinta significación, y por consiguiente, distinto impacto en los presentes.


Observamos como en la actualidad hay distintos lenguajes, distintos códigos utilizados dentro de una misma lengua, algunos son reconocidos universalmente, otros nunca se dan a conocer, o se conocen en pequeñas escalas. Lo que sucede con el lenguaje del fútbol, por lo menos en Argentina, es que ya está aceptado por la sociedad, si bien muchas de las palabras que son utilizadas en el fútbol no aparecen en los diccionarios mas importantes, son reconocidas por la mayoría de la sociedad, y algunas, hasta relacionadas automáticamente con el fútbol, por ejemplo al decir crac, se relaciona mas con su significado en el fútbol, que el significado que mencionamos anteriormente, que da la Real Academia Española.


En conclusión, lenguajes como este, como el de los lunfardos que aparece en El lenguaje de Buenos Aires, no son problemas actuales, sino que son enriquecimientos del mismo, ya que brindan más palabras, más significados a una misma palabra, enriqueciendo el lenguaje. Se podría decir que es un problema ya que olvida la primera acepción de la palabra y la reemplaza por otra, o acorta mas la lengua madre, pero, a mi parecer, no es así, ya que la lengua madre siempre va a ser la misma, y los significados de una palabra nunca se van a perder, siempre van a estar vigentes en el lenguaje o la historia, y lo que hacen estos “lenguajes” es enriquecer aún mas la lengua madre.



1Borges, Jorge. El lenguaje de Buenos Aires. Emecé. Buenos Aires. 1998. Pág. 26

2Clemente, José. El lenguaje de Buenos Aires. Emecé. Buenos Aires. 1998. Pág. 79


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